
Los innumerables
cambios que se realizan cada año en el torneo local hacen que este se
desnaturalice y desconcierte aún más al ya castigado aficionado al fútbol en
nuestro país, por lo tanto hace que ese
hincha se aleje de los estadios donde se realizan los partidos de nuestro
campeonato.

Sin la presencia
de Brasil, por ser el país anfitrión, y si agregamos que la Conmebol tiene
cuatro plazas y media de nueve participantes, para clasificar, parecería que
las Eliminatorias de esta parte del mundo para acceder al mundial 2014 iban a
resultar más fáciles, pero quien piense eso creo que está muy equivocados, pues
serán unas Clasificatorias muy apretadas, porque el fútbol sudamericano se ha
nivelado para abajo, tanto en las selecciones como en los campeonatos de
clubes, como las copas Libertadores y Sudamericana.
Estas Eliminatorias Mundialistas de la Conmebol para el mundial Brasil 2014, han generado en la afición peruana un exagerado triunfalismo, que generalmente nos pasa la cuenta, con bases pocos sólidas, que nace de una cierta prensa ávida de triunfos, que ha inflado ha esta selección peruana, generando grandes expectativas, que junto a los sponsors del combinado nacional - especialmente la compañía que tiene los derechos de televisión - a través de sus avisos publicitarios, alentaron un optimismo exacerbado.

La semana pasada,
bajo el título de "La Gota que rebalsó el Vaso", escribí un artículo comentando
algunas de las tantas penurias que pasa, desde hace un buen tiempo, el club
Universitario de Deportes, que más se asemeja a un pobre club de barrio, que a una
de las instituciones deportivas más queridas del país, cuyos aficionados,
hinchas y socios no merecen padecer, situación que no es ajena a los otros
clubes peruanos que participan en primera división, donde el profesionalismo
que debe de imperar no existe.
Lo sucedido en el Cusco con el equipo de Universitario de Deportes el domingo pasado, es la gota que rebalsó el vaso de una pésima gestión de unos dirigentes, que si tienen el mínimo decoro, deberían renunciar a sus cargos inmediatamente.