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La Columna de Luis Puiggrós

Entre la Garra y la matonería

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Siempre he sostenido que en el deporte deben de primar los valores y los principios, resaltando el juego limpio o Fair Play, que debe de servir como ejemplo de vida, especialmente para los niños, pues este llega a todos los hogares a través de los numerosos medios de comunicación, más ahora por el efecto de la globalización.

Prefiero a una buena persona que a un buen atleta, si el deportista tiene las dos condiciones, se dará la combinación perfecta.

 

La línea que separa la garra de la matonería es muy pequeña, por lo que puede ser traspasada muy fácilmente.

 

Todos elogiamos la famosa garra charrúa que hacen gala la mayoría de deportistas del Uruguay, a la cual muchos de ellos la confunden y la cruzan con mucha facilidad, convirtiéndose en simplemente matones, sobre todos cuando los resultados le son adversos. Existen muchos casos en que sus deportistas se ven implicados en ello.

 

Pero el que ha superado todo es Luis Suárez, el delantero de la selección uruguaya y del Liverpool de Inglaterra, que con su numerito que se mandó el fin de semana pasado, colmó el límite y debe de recibir una sanción ejemplarizadora, pues este jugador ha sobrepasado esa línea en numerosas oportunidades.

 

Nadie duda de su calidad como jugador. Es un excelente goleador. Pero sus malas artes superan todo lo imaginable. Seguramente no ha recibido desde pequeño una educación adecuada, que le está pasando factura. Es evidentemente una mala persona.

 

Luis Alberto Suárez  Díaz nació Salto Uruguay un 24 de Enero de 1987, por lo que ya no es un niño, tiene 26 años.

 

Durante su carrera como futbolista ha defendido al Nacional de Montevideo. Donde debutó el 3 de Mayo del 2005 con apenas 18 años de edad. Pronto fue traspasado al Groningen de Holanda donde sus goles lo llevaron a un club mejor.

 

A principios de la temporada 2007/08 lo contrata el Ajax del mismo país, que desembolsa siete millones y medio de dólares por los servicios del ariete uruguayo, con el cual disputa 159 partidos anotando 111 goles.

 

Con estas cifras recala en el fútbol inglés, al cual llega el 28 de Enero del 2011 fichado por el Liverpool FC, uno de los equipos más famosos de Inglaterra.

 

También tiene una exitosa participación en la selección de su país, cuya camiseta comienza a defender en la S20 en el sudamericano del 2007, con la cual disputa el campeonato mundial de la categoría en Canadá 2007.

 

Con la celeste fue campeón adulto en la Copa América Argentina 2011 convirtiendo en aquel torneo 4 goles.

 

Toda esta brillante campaña como futbolista la borra con su pésima conducta en los terrenos de juego, digna de un maleante, confundiendo la garra charrúa con la, cobardía - cuando golpea, insulta o muerde, no da la cara, lo hace a espaldas del árbitro del partido - prepotencia y matonería.

 

Una de sus primeras acciones reprobables sucedió en el 2010, cuando defendiendo la camiseta del Ajas, mordió salvajemente en el cuello - a espaldas del árbitro - al jugador del PSV Eindhoven Otman Bakkat, video que recibió en las redes sociales más de un millón de visitas, y que le costó un fuerte castigo.

 

Jugando ya en Inglaterra, insulta con frases racistas al jugador del Manchester United Patrick Evrá, lo que le cuesta 8 fechas de suspensión. No muestra ningún signo de arrepentimiento, pues cuando los equipos del Liverpool y el reciente campeón de la Premier Lague se enfrentan en la reaparición de Luis Suárez, y están formados, realizando el saludo protocolar previo al partido, Evrá le extiende la mano para saludarlo, el uruguayo quita la suya ignorándolo, siguiendo de largo, imágenes que captan las cámaras de televisión. 

 

Aquí no vale la excusa que los jugadores de fútbol en pleno partido tiene sus pulsaciones a mil. Fue un acto realizado antes del juego, con premeditación y alevosía, lo que le costó la repulsa de todo el gremio del fútbol británico y del mundo.

 

Pero ahí no acaban sus andanzas.

 

Durante el partido disputado el 26 de Marzo del presente año en el estadio Nacional de Santiago de Chile por las Eliminatorias Mundialistas Sudamericanas, entre la selección local y el Uruguay, cuando el balón está lejos del área chilena y nuevamente a espaldas de árbitro, Luis Suárez le da un puñetazo en el rostro a Gonzalo Jara defensor local, que el árbitro no lo percata, pero nuevamente las redes sociales lo delatan, acción que da la vuelta al mundo, por lo que la FIFA le ha abierto un expediente, y arriesga una fuerte suspensión.

 

Insólitamente el presidente de la federación uruguaya de fútbol lo defiende diciendo que fue provocado, como si sus antecedentes no bastaran. Esta clase de dirigentes le hacen daño al fútbol, pues en lugar de cortar de raíz la matonería de estos falsos ídolos, los apañan.

 

Pero su indisciplina no llega a su fin.

 

El fin de semana pasada durante el partido correspondiente a la Premier League entre el Liverpool y el Chelsea, Luis Suárez vuelve a morder, esta vez en el brazo a un compañero de profesión. La víctima es Branislav Ivanovic, que como en los casos anteriores, su matonesco accionar son carne de las redes sociales que lo vuelven a delatar. Ahora lo han bautizado con el mote de EL CANÍBAL.

 

Este jugador debe ser sancionado ejemplarmente, pues sus acciones están muy lejos de los valores y principios y del juego limpio. Ha confundido, como tantos otros jugadores, la famosa garra charrúa con la matonería.

 

La única manera de terminar con estas acciones es que la FIFA permita rearbitrar los partidos después de jugados, acudiendo a la televisión, que dejan en evidencia esta malas prácticas, sancionándolas con severidad.

 

Así se terminarían los jalones de camiseta en el área, los codazos adrede, las faltas y golpes aleves, simulaciones, las intencionales pérdidas de tiempo, los adelantamientos en la barrera, los mordiscos, y tantas otras acciones que se cometen a espaldas de los árbitros, que éstos no las detectan y por lo tanto no se castigan, desnaturalizando la esencia del fútbol,  permitiéndose la injusticia, de lo que a la larga es un juego, donde lamentablemente existen muchos intereses.

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