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La Columna de Luis Puiggrós

Otra eliminación más

En numerosos artículos anteriores este columnista ha escrito sobre los profundos problemas estructurales de nuestro fútbol, donde se incluían las soluciones que se deben realizar lo más pronto posible. Que sólo un milagro de Sergio Markarián, haría que el Perú clasificara a Brasil 2014. 

Como el uruguayo no lo hizo, nuestra selección fue eliminada otra vez,  en una eliminatoria que para los peruanos volverá a quedar en el olvido. En ella el Perú tuvo muchos altibajos, nunca jugó bien dos partidos seguidos, ya que claramente era un equipo jugando como local y otro como visitante.

Si a esta mala organización la agregamos el exceso de triunfalismo  del entorno que rodea a nuestro fútbol, reflejada en la publicidad de ciertas empresas que hasta le cambiaron el nombre a las eliminatorias por las clasificatorias, para hacer  creer a los aficionados que con este cambio de nombre, nuestra selección tendría más opciones  de acudir a Brasil 2014.

Esta combinación perfecta  hace  que la prematura eliminación se sufra más la caída, y aparezcan los despistados de siempre para criticar, sin entregar ninguna solución integral a largo plazo de los endémicos problemas que aquejan al fútbol peruano
He sido reiteradamente majadero en escribir a través de estas páginas, que se debe aplicar un plan coherente para el desarrollo a largo plazo, explicando cómo se debe reestructurar profundamente nuestro fútbol.

Que una casual clasificación a un mundial no solucionan los problemas de fondo que tiene el fútbol peruano. Es preferible no clasificar para el mundial del 2018, y comenzar a trabajar desde ya mismo, en este plan integral a largo plazo, que nos ponga en la elite del futbol mundial y clasificar a los siguientes mundiales de fútbol, producto del trabajo realizado, y no producto de la suerte. 

En esta fecha doble  disputada  entre el Viernes 6 y Martes 10 de Septiembre, - que se saldaron con dos derrota no previstas por estos triunfalistas - no se perdieron los pasajes, el Perú no clasificó porque desde hace tiempo, no se hacen bien los deberes.  

Prefiero estar en el equilibrio y criticar cuando se debe hacer y ponderar lo bueno, que lamentablemente es poco,  sin caer en el exceso. Me declaro un optimista bien informado, cuando insistí en varios artículos anteriores, que no eran muchas nuestras posibilidades de clasificar.

Como ha sido la tónica de estas todas las fechas dobles, el Perú realizó un buen partido de local, aún perdiendo contra Uruguay,  para caer sin apelaciones  contra Venezuela en el segundo partido, jugado de visita, encuentro que no pude ver porque estoy en Barcelona, y el jugado en tierras llaneras se disputó a las dos de la mañana hora española. 

Al día siguiente ningún canal español pasó en diferido el encuentro entre Venezuela y Perú. 
Sólo tuvieron cobertura los partidos que jugaron Argentina y Brasil, el primero porque Messi  y Macherano actúan en el FC Barcelona y en el segundo porque a los vede amarillos los siguen en todo el mundo, así sea un partido amistoso contra Portugal. El resto de selecciones sudamericanas poco importa.  

Una de las razones para esta bipolaridad de rendimiento, es que nuestros jugadores no están formados integralmente desde menores, ni en lo táctico, ni en lo técnico, ni en lo emocional ni en lo físico. La recuperación  física entre partido y partido no alcanza para mantener el nivel en dos compromisos consecutivos. 

Una cosa es jugar contra Bolivia donde el esfuerzo es menor y los nuestros se recuperan rápidamente y otra es hacerlo contra los equipos de mayor peso como los africanos, europeos o uruguayos.

Ese ha sido uno de los motivos para que el Perú, luego de un gran arranque en los mundiales de México 70, Argentina 78 y España 82 - que recuerdos - sea derrotado estrepitosamente en las siguientes instancias.

Como ejemplo pongo España 82. Se iguala a cero contra Camerún, realizando un esfuerzo físico al cual nuestros jugadores no están acostumbrados. En plena recuperación física, el Perú juega contra Italia, igualando a uno. El esfuerzo realizado en pocos días cobra su factura en el segundo tiempo contra Polonia, el cual golea por 5 a 1, luego de igualar el primer tiempo a cero goles.

Lo emocional también le pasó factura a nuestra selección, como se comprobó a lo largo de la eliminatoria con expulsiones tontas y penales cometidos infantilmente, que fueron poco a poco mermando sus posibilidades de clasificación, como se demostró en el partido contra Uruguay del  Viernes pasado en nuestro Estadio Nacional.

Si no comenzamos a desarrollar un plan coherente de trabajo a largo plazo desde ahora, nuestras chances de clasificar para el próximo mundial serán remotas.

El Perú no volverá a tener otra oportunidad como en las actuales eliminatorias mundialistas, pues en esta  ocasión Brasil, por ser el organizador del próximo mundial no participó, por lo que 9 selecciones sudamericanas buscaron conseguir los cuatro puestos seguros de clasificación, a los que se puede agregar un quinto, pues la selección que ocupe dicho puesto disputará una plaza contra el quinto de las eliminatorias asiática, puesto que consiguió Jordania.

Otra temprana eliminación más. Lo peor es que nuestros equipos ya se acostumbraron a ellas, no sólo a nivel de selecciones sino también a nivel de clubes.

Lo más grave es que aparentemente no existe propósito de enmienda. Ya se habla de la posibilidad de contratar otro entrenador para nuestra selección, con candidatos de los más disímiles. Lo que demuestra que no se tiene ni idea de lo que hay que hacer.

 Por Luis Puiggrós Planas

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