Si bien nadie nació sabiendo cómo ser padre, en la medida que cuando una persona lo es y será es más equilibrada, inteligente y sobre todo de espíritu noble cumplirá su rol con mayor acierto. En el camino deberá ir puliendo, mejorando con esmero, amor y voluntad, pero no siempre ello ocurre porque a miles de progenitores les cuesta mirarse y asumieron el rol sin resolver lesiones emocionales que luego contribuyen de manera terrible en la crianza de sus hijos.

Por ello, desde Zéfiro
veamos de qué se trata y si lees este post espero lo compartas con gente que
sean padres y pueda así ayudarlos a mirarse.
Lesiones emocionales que
pueden afectar el rol de ser padre.
1.- La lesión emocional
de tener una madre o padre agresivo: Me refiero a aquellos padres que pasaron
de alguna manera maltrato psicológico en la infancia y adolescencia o lo
reciben hasta hoy porque les tocó vivir al lado de una madre o padre que
siempre lo minimizó, le hablaba en tonos alterados, no le tenía paciencia y en
conclusión era insano emocionalmente e ignorante en su rol, así lesionado por
su ayer y con rencor que lo marcó.
Cuando se es padre o
madre por vez primera, el trato que se le dará al hijo o hijos dependerá mucho
de a qué nivel se sanó aquella lesión que menciono. Y es que muchos padres
jóvenes tratan pésimo a sus hijos, como sino los soportaran, solo los critican
como lo hicieron con ellos, los insultan o son irónicos y por momentos pueden
hacerlos sentir una carga y estorbo.
Sin duda que las
consecuencias son terribles como: baja autoestima en el menor, fobias, timidez
extrema, ansiedad, depresión, falta de motivación. Y queda tristemente al niño
la opción de luchar por innatismo, esa facultad maravillosa que nos dio Dios de
surgir de las cenizas, de renacer, de darnos cuenta de lo correcto e
incorrecto.
La llegada del dolor no
tiene fecha y tampoco para el inmerecido. Nadie merece ser maltratado y mucho
menos un niño en manos de sus padres, pero es reto del ser humano mirarse siempre
para no lamentarse tarde.
2.- La lesión emocional
de ser madre o padre con rencor a la pareja o ex pareja porque la (lo) rompió
la relación o siempre supo que no fue amado (a): Este tipo de lesiones
emocionales basadas en la frustración se dan en elevados índices en mujeres
conflictivas, insanas que tuvieron un mal matrimonio o relación y siempre
supieron y sintieron que su pareja no los (las) soportaba ni admiraba y por
tanto no las amaba o dejó de hacerlos porque no existía empatía ni buena comunicación
o porque simplemente el daño hecho entre ambos era irreparable.
Y si la relación se rompe
o existe una separación así sea que vivan en la misma casa, una de las partes
puede no aceptarlo, llenarse de rencor y desfogarse con los hijos. Así como
leen de terrible.
Una muchacha me
contó muy dolida que se tuvo que ir de casa a los 20 años cuando notaba que su
madre la trataba pésimo . Según me relataba, su madre no soportaba que su padre
la había dejado ni que fuera exitoso, su padre la había dejado porque ella era
irritable, de todo se quejaba y buscaba conflictos permanentes. Con los años,
al notar que su hija se parecía mucho en temperamento a su padre pasó a
maltratarla, incluso llegó a llamarla por el nombre de aquel cuando se enojaba.
¿qué ocurría?. Su madre llena de rencor no soportaba la idea del crecimiento
profesional de su ex esposo y mucho menos que la haya dejado, pero en el fondo
sabía que siempre la relación fue mala y ella fue gran responsable de sentirse
frustrada y no crecer por si misma.
Esta breve historia que
les he relatado la viven muchos hijos con sus progenitores; sus madres o padres
lesionados con su pasado lanzan sobre ellos sus rabias y frustraciones,
contribuyendo a que las criaturas crezcan con miedo, apáticas, inseguras y con
mayores dificultades para desarrollar sus talentos. Por ello la causa de que
muchos chicos no se concentren en el estudio, sean apagados y es que las
criaturas son como esponjas y sienten la energía y el rechazo de sus padres y
aquello los daña tremendamente y mucho más si aquellos jamás buscaron una
terapia persona con convicción y voluntad y sobre todo amor.
3.- Padres introvertidos,
depresivos: Son aquellos que por enfermedad emocional, naturaleza o
personalidad tiene dificultades para expresarse de manera adecuada con sus
hijos. Muchos de ellos les hablan poco, no expresan mucho sus sentimientos, no
saben dar cariño, les cuesta abrazar, decirles que los aman o felicitarlos y
tampoco socializan mucho con el entorno y de algún modo les contagian esa introversión.
Algunos de estos
progenitores no saben corregir y los hijos se les van de las manos y el hijo no
respeta, por tanto pasa a ser malcriado, a maltratar y caer en estilos de vida
inadecuados.
4.- Los padres ligth
(superficiales) Son aquellos que viven de las apariencias y con serios
complejos de inferioridad que terminan por afectar a sus propios hijos. Son
aquellos donde los temas de fondo son compras, estatus, dinero, rodearse de, ir
a, vivir tal o cual, existe poca o nula comunicación sobre temas importantes y
por ejemplo hallamos madres que se comportan como adolescentes, se aburren de
sus hijos y solo quieren salir con sus amigas, ir de compras todo el tiempo o
al club y eligen nanas para que suplan su rol de madre.
Si bien es vital que la mujer
trabaje, ello no implica que no pueda cumplir su rol con inteligencia si se
sabe organizar, si aprende a dar con amor y sin quejarse.
Por lo general, detrás de
toda madre o padre ligth hay una mujer (hombre) frustrada (o), de baja
autoestima, abandonada en algo, que no se perdona algo, que teme a la soledad o
que aprendió a defenderse llamando la atención y fue madre o padre sin
planearlo, sin estar preparado emocionalmente.
Muchos de estos padres no
son reflexivos, y si lo hacen es tarde, cuando los hijos tienen que ir todos a
terapia, cuando ellos mismos caen en crisis o enfermas más.
Lo terrible es que muchos
padres light carecen de voluntad y son soberbios, jamás lo admitirán, no saben
pedir perdón y sus hijos son lo que ellos han sembrado.
Las relaciones humanas no
son sencillas y si bien no todas las personas pueden ni saben comunicarse de
manera adecuada, es preciso luchar por mejorar, mucho más cuando se tienen
hijos. Hay procesos que son urgentes y no se puede esperar mucho tiempo porque
los chicos crecen, se van de las manos como se va la vida.
Y si tú zeferino (a) que
visitas mi blog alguna vez has notado que tienes o tuviste un progenitor como
los que mostré, aprende a perdonar, a comprender que detrás de todo error en
ellos hay un motivo y espero lo hayas descubierto con lo que expuse brevemente
y pronto ampliaré en el nuevo libro que preparo para este año.
Y si tú padre o madre has
leído este post, si te sientes culpable, no te quedes en ello, actúa, medita y
decide cambios urgentes de vida para tu mayor bien y el de tus hijos. Y
recuerda que no es posible dar amor sino existe en casa, no es posible
fingir, parchar, y si una de las dos partes en una relación de pareja no pone
voluntad, los hijos pagarán las consecuencias. No es sano que los hijos crezcan
sabiendo que se pelean como perros y gatos, ni que una madre hable mal del
padre o viceversa a las criaturas por ira, por rabia.
Muchas veces hijos que
odian a sus padres lo hacen porque la madre o padre se los inculcó y lo
meditan tarde.
Y si tú eres hijo y tus
padres son de una familia disfuncional, no juzgues, mira a tu papá y tu mamá y
recuerda que deseas lo mejor para ellos y no necesariamente es lo que tú
quieres o crees o te enseñaron. Las personas necesitan paz, buena comunicación
y admirarse; de modo que cuando dejes de pensar en lo que deseas, para
cambiarlo en lo que tus padres individualmente necesitan y decidan, serás
un hijo más justo, amarás, comprenderás y recordarás que el amor que no se
riega muere y las farsas no pintan.
Y si tienes padres
maravillosos, sácales el jugo, dales amor a manos llenas y siempre diles que
los amas, no temas abrazar, apachurrar, decir bromas, dar sorpresas. Devuelve
la luz que te dan con más luz.
Todos podemos ser mejores
con decisión, con voluntad y ser mejores progenitores es algo que se aprende y
requiere dedicación, creatividad y sobre todo luchando por sacar del alma y
mente todas aquellas actitudes insanas, temores, complejos, rencores que pueden
caer como espadas sobre los hijos.
Recuerda si eres padre o
madre que:
- No grites, explica con
tino, mesura, se firme, pero no humilles, no descalifiques
- Regala confianza,
apertura, siempre abraza y dile que lo puede hacer mejor, que es cuestión de
tiempo.
- No te quedes en el
ayer, lee, investiga, modernízate para saber lo que a tu hijo (a) le inquieta,
se su cómplice en el buen sentido.
- Jamás hables mal de tu
pareja o ex pareja, explica si se da el caso que puede tener conductas
equivocadas, pero enséñale a comprender, a ser independiente y fuerte para
expresarse, que no calle lo que le duele, que lo aprenda a decir con sencillez,
pero sin tintas.
- Regalale tiempo útil,
de calidad, no pagues culpas con dinero o regalos y si regalas hazlo como parte
de esa comunicación que debe ser vital y da detalles siempre siempre, aquellos
que marcan y no son necesariamente cosas costosas, sino aquellas que le roben
la sonrisa, calmen, consuelen, diviertan y hagan aprender.
- No le mientas ni le
tapes realidades obvias, los chicos no son tontos, di la verdad con tino y sin
vergüenzas, pero no aparentes lo que no eres porque pueden imitarte
- Nunca dejes de decirles
que los amas, pero demuéstralo, aprende con ellos, investiga con ellos, rie con
ellos, llora con ellos.
- Inculca fe, enseña la
importancia de orar y conectarse con entidades superiores como nuestros
ángeles. Enséñales que nada ocurre por azar y lo que siembras cosecharás.
Un padre y madre deben
luchar por lograr que sus hijos sean fuertes, dignos, luchadores sin descanso y
sobre todo humildes de corazón para aprender del dolor, creativos para vivir
con locura de la buena, arriesgados y valientes para ir por sus sueños y con la
capacidad de expresarse siempre de manera adecuada para ser comprendidos,
respetados y llegar donde sus corazones quieran con fe en Dios y gratitud
infinita por el día a día, por lo bueno y por lo malo, por las sorpresas y por
aquello imprevisto que cambia la existencia.
Somos caminantes en estas
tierras de paso, solo el amor, la fuerza interior, la autenticidad, los
valores, las firmes convicciones, la valentía y la humildad para aprender
siempre harán de nuestros días algo inolvidable.
Y aquí hago un alto
para agradecer a Dios y los ángeles por los padres maravillosos que tengo hasta
el día de hoy como premio. Se que no toda la gente los tiene así y creo como
siempre digo en medios de comunicación y cuando me preguntan, que mucho
de lo que hago y me dedico es por tener unos padres que me enseñaron que el
amor se construye y solo con él tenemos paz y equilibrio. Y desde Zéfiro va un
abrazote apapachador para ellos.