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Zéfiro

La elegancia nace del interior

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Denotar elegancia y glamour implica para elevados índices de personas poseer un estilo particular de atuendo unido a un conjunto de actitudes que brindan la posibilidad de ser visto, reconocido y causar impacto en cualquier lugar. Sin embargo, el real sentido de la elegancia tiene que ver con la ecuanimidad, niveles de autoestima profesional, de apariencia y afectivo que resultan sólidos en individuos que han aprendido a conocer sus emociones, manejar sus pensamientos y ser auténticos a la hora de expresarse. Lograrlo es un aprendizaje que implica decidir con humildad  mirarse por dentro  constantemente, reconocer errores, prejuicios, temores y rescatar los talentos para trabajar sobre ellos con pasión y entrega.

La forma en que un individuo se expresa a nivel verbal y no verbal dejará apreciar si realmente es elegante y glamoroso. Y es que la serenidad, seguridad y amor propio pulen las formas y maneras en las diferentes aristas de la existencia en las que el hombre necesita desarrollarse; quienes consideran que como dice el refrán: "el hábito hace al monje" se encuentran viviendo bajo la sombra de la cultura light, donde vivir de apariencias contribuye a que millones de personas dejen de ser auténticos para imitar tendencias, estilos y crear poses cuando tienen que socializar.

Una persona elegante camina con seguridad porque la serenidad que lo acompaña desde dentro le permite ver la vida con optimismo y fe, su forma de expresarse nace de manera original, es única e irrepetible, y en ella, el uso de frases y tonos de voz particulares indicarán cuanto se ha cultivado cultural y emocionalmente. Es entonces que el glamour brota como un destello natural ante los ojos de quienes pueden observarla; la empatía, admiración y calidez que inspira una persona elegante es  el reflejo de la paz interior que habita en ella.

Cuando se pierde la autenticidad, el alma protesta y sin notarlo, el cuerpo se desplaza sin brillo. Y es que la oscuridad real de un ser no es sinónimo de cansancio o estrés laboral porque podemos toparnos con personas que aún en los trajes más sencillos y tras muchas horas de labores se ven divinamente porque su porte, mirada, actitud y tonos de voz son honestos.

Somos por fuera lo que habita en el interior y la elegancia real va unida a la profundidad, nobleza y valores más elevados porque fuimos dotados del regalo de vivir y es menester cuidar materia y espíritu para trascender, y aún en medio del dolor que la vida otorga como pruebas de fe, ser diáfano es una decisión.

Hoy los medios de comunicación difunden estilos de vida y gente sin rumbo solo atina en imitar ídolos porque consideran que al hacerlo se verán bien, olvidando que fueron creados de modo perfecto y solo el amor que llevan dentro y logran transmitir a cada una de las áreas de su vida los hará verse maravillosos.

Cuando permites que el dolor merecido o inmerecido  te vuelva amargado, apático, ansioso y despistado de lo importante, pierdes energía, pierdes solidez y te estancas. Por tanto, no olvides que la fe infinita hacia el creador debe ser tu bastión e intentar ser mejor cada día permitirá que nunca dejes de mirar de frente porque si cometes un error no tendrás temor de asumirlo con humildad, pedir perdón y aprender de cada uno.

En las diversas etapas de la existencia siempre nos toca hacer frente a malos momentos y es precisamente en ellos que la fe, inteligencia, fortaleza, valentía y tolerancia no deben abandonarnos por mucho tiempo. 

Es natural que ante determinados episodios, el cuerpo, la mente y el alma se sientan abatidos y desgastados, pero cuando el amor habita en el interior, reponerse, volver a sonreír y recuperar el rumbo es una realidad, realidad que no será posible sin voluntad.
Sentir vergüenza de ti mismo te volverá poco elegante, cero glamoroso y cuando intentes comunicarte en cualquier nivel tendrás mayores problemas para hacerlo del modo correcto. Y ello ocurre porque los llamados centros energéticos, conocidos como chakras se bloquean y solo el entrenamiento emocional, la oración, la reflexión y el uso de talentos que clama el interior los mantendrá armoniosos para llevarte a la dicha y sueños que más anheles.  

Si son observadores, recordarán la infinidad de veces que se han topado con personas que les inspiran rechazo porque en conjunto destilan energía negativa y algo en el interior nos pone alertas. Así como existen personas profesionales y supuestamente de fiar para muchos, pero con actitudes y formas de comunicación extrañas, poses y gestos particulares nos inspiran desconfianza.

La gente envidiosa, cínica, déspota, cruel, violenta, grosera, conflictiva y manipuladora se ve tan desagradable a los ojos del corazón y van perdiendo oportunidades a todo nivel porque lastimosamente, por soberbia y ego aprenden muy tarde que el don de gente nace con la capacidad de mirarse constantemente para sentirse bien con uno mismo y proyectar luz hacia los demás.

Aquella desconfianza que nos pueden inspirar muchas personas es la voz de nuestro interior que nos indica que llevan conflictos interiores y al no tenerlos resueltos, alguna vez, muchas veces, queriendo y no queriendo, desatan sus frustraciones sobre los demás sin tener idea clara de las razones. Y hasta para arrepentirse hay que ser elegante porque lo que nace del corazón y es genuino provoca compasión y un perdón natural, pero cuando observamos que a esas personas pedir perdón les cuesta casi la vida misma, no tiene sentido que lo hagan porque es evidente que sus corazones necesitan una luz que no saben bien donde hallar.

Las personas más elegantes y glamorosas siempre serán aquellas cuya mirada, forma de ser, expresarse y pensar llevan humildad, aquellas que logran decir las cosas sin herir y con la mirada firme porque no sienten vergüenza de sí mismos. Lograrlo es una búsqueda, un aprendizaje, no somos perfectos, pero lo maravilloso de ser humano es que podemos ir puliendo el alma y sacando aquellas capitas negativas que nos roban brillo y nos alejan de la fe.

Evita prestar importancia a lo que opinen los demás de tu forma de actuar y creencias si desde dentro sientes paz contigo mismo, la conciencia activa, rectitud y valores como la misericordia y compasión por los demás brotan en ti sin aflicción. No somos moneda de oro para caerle bien a todo el mundo ni es necesario que millones nos comprendan si basta servir con firmeza, sembrar y caminar sin detenerse guiado por las metas que pida el espíritu.

Anímate a despertar cada día y darte un toque mágico que recorra mente, cuerpo y espíritu y verás cómo abres canales de comunicación con entidades celestiales como los ángeles, dispuestos a guiarte y apoyarte en tus proyectos y sueños. Y si nunca escuchaste que la elegancia tiene que ver con la pureza interior, desde Zéfiro te invito a meditarlo... Manos a la obra, ¡decídelo! y brilla con aquella luz con que todos hemos nacido, y recuerda que, solo de ti depende mantenerla encendida.

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