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Zéfiro

Cuestión de actitud y valentía

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Vivir es un regalo maravilloso cuando se valora y se decide hacer de cada día algo especial, hecho que no resulta sencillo para el hombre porque aprender a pensar con inteligencia emocional es cuestión de entrenamiento, de interiorización (mirarse) y pulir aquello que sea necesario pulir para alcanzar paz interior.


Si observamos y escuchamos al común de las personas, hallaremos que en elevados porcentajes, la insatisfacción, queja permanente, apatía, frustración, ira, depresión y ausencia de entusiasmo constante consume sus días, aplasta sus sueños y los enferma física y emocionalmente sin reaccionar a tiempo.

Por ello, desde Zéfiro veamos juntos dos elementos básicos que para su servidora y coach son vitales para alcanzar equilibrio y vivir a gusto, en paz y saludable.

CUESTIÓN DE ACTITUD DECÍAN:  Siempre deben escuchar comentarios donde buenos consejeros, empezando por sus progenitores les aconsejaban  de niños que sería bueno que desarrollaran actitud frente a los retos de la vida. Sin embargo, llegar a ese estado genuino que implica "disfrutar" de lo que se hace, "sentirse seguro con uno mismo" y "aceptación de lo real" que no está en tus manos cambiar es difícil y casi imposible para millones de personas que no han resuelto su incorrecta forma de pensar y son esclavos de la negatividad o la apatía. Exploremos juntos como llegar a la llamada actitud.

- Sentirse seguro de sí mismo: Depende en primera instancia de aceptarte tal como eres, con tus talentos, virtudes y también defectos y debilidades, recordando siempre esto gente que siempre me decían mis abuela, así como mi adorado  padre y fue el mejor regalo de la vida  que comparto con ustedes: "Recuerda siempre que eres único y especial; nadie mira como tú, habla como tú, haría ciertas cosas como las haces tú, lleva talentos y dones como tú, camina como tú, habla como tú y calla como tú, cuando lo asumas sabrás que pisas estas tierras para disfrutar en ella de todo lo que puedes lograr de modo genuino e inolvidable si así lo decides".

- No te compares con nadie para competir, admira lo bueno de los demás y aprende, pero por siempre mantén la esencia y escucha tu interior: Una de las formas más seguras de ser infeliz que ha elegido el hombre frágil de espíritu, poco inteligente y necio es "compararse con los demás". Y es que si hoy hacemos un repaso a los llamados insights (estilos de vida exitosa que plantean los medios de comunicación) veremos como el hombre moderno se desespera por llegar a ciertos logros de tipo cuantitativo (acumulativo) y cuando no lo logra y otros si, se compara, se enoja, se frustra, envidia y decide ser infeliz.

Por ejemplo: las novia superficiales y algo poseras (jerga que significa personitas que buscan dar que hablar para ser populares en su grupo o entorno y alcanzar estatus). Esta mujercitas piden pasar la luna de miel en lugares como "el caribe, punta cana o como dice un divertido amigo sociólogo , por las Europas y si el dinero no alcanza o el pobre novio le dice que solo podrían viajar al interior del país les da el ataque de ira, expresan que no las valoran, que se merecen eso y mucho mas y los arrastran a endeudarse porque los manipulan para salirse con su caprichito de damas no pensantes ni justas.

Y es que en mi ejemplo, el problema de este tipo de personas superficiales es la comparación que las motiva, esa idea loca en la cabeza de que sino demuestran ante los demás tal o cual cosa no lo pueden soportar.

Otra gente se compara con la capacidad intelectual de otro y se deprime o coge envidia y maltrata a su compañero de trabajo, o le hace la guerra. Y cuando veo esto siempre me pregunto ¿qué culpa tiene alguien culto porque ama cultivarse que otra persona no lo sea o no sea constante en su crecer intelectual?

Otras formas de comparación modernas son las de apariencia. ¿han visto de qué forma tanta gente se opera todo y siguen infelices con su ser?, ¿cuántas veces ciertos varones cambian de auto y después de poco tiempo ya no les gusta y quieren otro?, etc etc

Al compararte con otros dejas de proceder genuinamente, desarrollas actitudes imitadas, que se aprecian que no son tuyas porque tu cuerpo en gestos y al hablar lo comunican. De modo que recuerda no juzgarte, ser tú y aprender de a pocos todo aquello que necesites pulir para mejorar donde reconozcas que es preciso hacerlo: tal vez en el lenguaje, en tu aspecto, en tus ideales, etc, pero elegidos por reflexión y no por compararte con otros.  

-Concentrarte en tus asuntos respetando una agenda y en orden: El orden para vivir es una de las cualidades más importantes para ser exitoso, para vivir en paz y para evitar problemas. Miles de personas se pasan la existencia pensando lo que quieren hacer, lo que harán, pero a la hora del cuento no avanzan, no resuelven, se les pasa los días y la horas.

Las personas con actitud son DECIDAS, toman decisiones con pertinencia. Por ello, siempre mencionaré en este blog y en medios que luchen por ser ordenados, por agendar sus metas, su día a día y verán cómo avanza, viven, disfrutan y sufren menos de manera absurda. Cuando hay orden en un día unido a la actitud es posible laborar feliz, sonriendo y aún agotado por la jornada quedar con baterías para distenderse, divertirse, compartir con los que se ama tiempo y también para meditar, orar y dedicarte a todo aquello que pida tu alma.

VALENTÍA PARA SER, PROCEDER Y CRECER: La valentía tiene que ver con la capacidad y actitud firme de atreverse a realizar actividades, tomar decisiones como cambios de vida, elegir algo en particular, exponer criterios, no avergonzarse de lo que se es.
Y nuevamente pensar de manera inadecuada desencadena temor, prejuicio, paralización, compararse, fatalismo y pesimismo constante. Y es que el valor es indispensable para el alma, para hallar la paz interior y poder vivir día a día con entusiasmo, esperanza y gratitud.

Vemos algunos aspectos donde la valentía es vital para el hombre:

- Valentía para elegir que talentos usar: Desde que escogemos una carrera podemos ser juzgados por los progenitores. Algunos incluso imponen con amenazas a sus hijos cierta profesión, sin importarles si los harán felices o no. Por tanto, es preciso extraer esa fuerza interior que todos poseemos y tal vez a veces parece dormida para expresar con valor aquello que se desea, o en lo que se cree y demostrar con el tiempo que la decisión fue la correcta si de profesiones hablamos.

Y es que si sentimos pasión por alguna actividad, profesión, disciplinas y nos provoca concentrarnos en ella, ten por seguro que son los indicadores de que estas cerca de tu real vocación, pero es entonces que el valor para expresarlo debe surgir, así existan conflictos o roces con los progenitores.

Puedo contarles como anécdota que mi madre por ejemplo por protectora jamás estuvo de acuerdo con mi primera carrera profesional que fue comunicaciones. Me decía con angustia que era peligroso, que iría a lugares no buenos para una dama, que escribir no era rentable en el país y cuando estudié varias otras disciplinas y temas que me apasionan me miraba como resignada, asustada,  otras fastidiada y hasta me decía que no tenía nada parecido a ella, que parecía solo hija de mi padre. 

Y cuando en una ocasión la llamé de la morgue porque hacía unos reportajes para un medio de comunicación donde laboré y le decía que de pronto me demoraría en llegar a casa, le dio el patatus del susto,  pero con el tiempo de carrera,  dejamos de discutir porque mis argumentos siempre fueron: tal cosa o tal otra que me sugieres no me hace feliz, no seré yo si te hago caso y bueno, luego de algunas fricciones con altura, el valor para arriesgarme a meterme en cuanta cosa creo me ayudó a lograr muchos sueños que tuve desde niña, como ser escritora. Pasaron los años y ahora mi buena y amorosa madre comprende que si no me ponía firme en mis elecciones seria infeliz en todo a lo que me dedico.

- Valentía para admitir que se puede errar y no por ello debemos vivir inmersos en el error: Errar es humano y siempre que lo podamos remediar a tiempo resulta gratificante para el espíritu.

Uno de los mayores retos para el hombre es tener el valor y humildad para mirarse y reconocer errores, pero en estos tiempos tan caóticos, el ego, los complejos, la baja autoestima y los prejuicios impiden que las personas sean honestas consigo mismas y con los demás, pero como todo en la vida es cuestión de actitud y también de fe en el creador.

- No siempre ciertos logros dependen de uno mismo, hay decisiones compartidas, como las que se toman en negociaciones laborales, con amistades y también en pareja y a veces es preciso ser valiente para expresar todo aquello con lo que no estamos de acuerdo o para decidir hacer cambios de vida de manera rotunda, teniendo claro que los demás siempre opinarán sin pedírselos y hasta juzgarán, pero es entonces cuando el valor se pone más a prueba y en la medida que se demuestra firmeza, determinación y claridad más se será respetado y se cansarán de meterse.

Recuerda siempre que desde fuera cualquiera puede opinar sobre algo que vivas, pero solo tú sabes aquello que te da paz y aquellos cambios de vida que necesitas realizar para sentirte mejor.

- Valentía para reconocer errores y pedir perdón de modo frontal y pertinente: Son pocos los hogares donde se enseña este valor tan esencial para el ser humano. Y es que pedir perdón en estos tiempos es darle una trompada al ego que no lo podría soportar, sentir que se pierde el control, que se es poca cosa o que se pierde piso sobre algo. El común de la gente poco firme en valores como este suele dar regalos cuando falla, poner cara de culpa, llenarte de halagos absurdos, ser extremadamente gentil, etc etc etc, pero jamás diría "perdón", dicen "discúlpame" que es una palabra vinculada a todo aquello que no se hizo adrede, pero el perdón habla de aquello en lo que se falló conscientemente, sin pensar el daño que se hacía, pero como poca gente lee con esmero desconocen el sentido filosófico de la palabra y su energía.

Los padres maltratan mucho a sus hijos a veces y jamás piden perdón porque siempre dicen: lo hacía por tu bien, pero que bueno hubiese sido que le digan a sus hijos: "perdóname por mis formas y maneras de tratarte sin notar que te hacían daño porque solo escucha a mi ego, razón y no me ponía en tu zapato."

-Valentía para empezar de cero una nueva vida: Hay un lema familiar que siempre les digo a mis alumnos sobre la vida que es: "Prepárate siempre para cambiar de rumbo cuando sea necesario, cuando tu alma lo pida y lleva contigo fe, honestidad, voluntad, constancia y fuerza para emprender todo aquello que sepas te devolverá la dicha, esperanza y paz".
Esto tiene que ver por ejemplo con cosas tan sencillas como querer cambiar de trabajo. Y es que millones de personas se quejan de ser infelices en sus labores, pero no tienen valor para mejorar, para buscar otro o para luchar por desarrollar otros talentos y cambiar de rubro y por cobardía y desidia viven malhumorados, frustrados y enfermos.

También hallamos damas y varones que temen atrozmente la soledad y tiene una pareja que no admiran, no aman y no soportan, pero temen no hallar alguien más luego y han decidido seguir con esta relación, algunos resignados, otros siendo deshonestos e infieles por desfogue, egoísmo y carencia de conciencia. Algunas de estas personas son agredidas, carecen de dignidad, pero su interior no logra hacerse escuchar y la cobardía es parte de su personalidad.

Otra cara del valor es asumir con fuerza que la felicidad no depende de otro, ni de otros, depende de ti mismo. Recordar que naces solo y mueres solo, que los demás, la familia, la pareja, son complementos, son compañeros de vida, pero tú eliges por libre albedrio con quien estrechar lazos, a quien abrir tu corazón, regalar tu confianza y hasta para ello hay que tener agallas. Cuando el valor libra al hombre del apego, resulta más sencillo renovarse siempre, avanzar, ir por la vida con logros y dormir en paz, tomando en cuenta que las personas valientes siempre serán juzgadas, tachadas de indolentes, etc, pero con el tiempo respetadas y los necios terminan por calla cuando nada tienen que argumentar.

Con el paso de los años, un hombre de paz interior puede dormir siempre en paz, sin lamentos, dichoso de aprender de los errores, de los sueños alcanzados y sobre todo sin atormentarse por lo que hizo o lo que no hizo. Y sin actitud y valentía sería imposible lograrlo y es menester en estos tiempos el buscar aprender a vivir de manera honesta y genuina, recordando que existes por algo especial y todo lo que logres tiene valor y termina siendo una cadena de acciones para un mayor bien.

Actitud y valentía en la vida para crecer, para construir sueños propios, no los de todos y en todo caso para compartirlos con afines en espíritu es lo que se necesita para hacer más llevadera este paso por tierra. Aprender, compartir, darse, recibir, amar y crecer es posible para todos, pero tú decides como pensar, cómo vivir y si el tiempo será tu aliado o verdugo y de todas tus decisiones eres y serás el único responsable. Por tanto, la fatalidad, la mala suerte, no siempre llega de la nada, toda acción tiene una consecuencia y si lo asumen con humildad serán libres por dentro.

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